Como por arte de magia abrí los ojos y me dí cuenta: estaba sufriendo. ¿Y por qué no lo vi antes? Porque estaba ciega; creía que sufrir era parte de esperar, creí que iba a ganar.Yo dí amor, y era lo que esperaba recibir, a cambio tuve mentiras, faltas de atención y promesas que se van. Y ahora estoy parada en el medio de la nada, comprobando que es cierto que en la vida no siempre se gana y que a las palabras se las lleva el viento; y aunque me siento un poco rota, estoy feliz conmigo misma porque todavía puedo confiar en que mañana será un día mejor.